Capítulo 104. Emociones a flor de piel
Mateo continuó con su rutina de ir a leerle a su hijo todos los días, teniendo que resignarse a que, ahí estaría ese hombre siempre instalado entre su familia y él y ya estaba resignado a que no podía hacer nada. Llegó el día de la competencia de natación del pequeño y Mateo cuando iba a recoger a sus abuelos, pasó antes a casa de Teseo, de manera rápida.
Él, tenía que recoger las invitaciones que, ya estaban terminadas, pues mañana llegaba su prometida y Mateo quería sorprenderla, con ese deta