Capítulo 74 — Lo destruí.
—Él no te odia, cariño. —Intentaba consolarme— Solo está tratando de no ocasionarte más problemas.
¿Problemas?
Problemas son los que tenía ahora. Ni siquiera era capaz de concentrarme en clases; tampoco había ido en dos días a la universidad. Era inútil.
Y no. Esto no se trataba de la negativa de papá de que estuviera con mi guardaespaldas. Yo jamás me echaría a morir por algo así. Lo que me tenía con los pensamientos revueltos era cómo tanto la abuela como papá creían que tenían el derecho de