Al escuchar que Quincy volvería pronto, James dejó escapar un suspiro de alivio. Luego, respondió con una sonrisa. “Gracias, Thea”.
“Cariño, tienes que prometerme que no mirarás a ninguna otra mujer aparte de mí”, dijo Thea con amargura.
Se sentía amenazada por Quincy.
Quincy no solo era bonita, sino que también tenía buen ojo para los negocios. Y lo que era más importante, sabía utilizar su encanto. Thea temía que Quincy tentara a James y lo perdiera si no tenía cuidado.
James la tranquiliz