Xander solía hacer principalmente negocios sucios. Todavía no había abierto la boca, pero el mocoso que tenía delante le estaba echando la culpa.
“¡Claro que voy a frenar y esperar el semáforo en rojo! Me seguías muy de cerca y me chocaste. ¿Y ahora me echas la culpa a mí y me ofendes?”.
Xander miró el coche de David y se dio cuenta de que no tenía matrícula, ni tampoco una etiqueta del seguro en el parabrisas. Inmediatamente, esto hizo que se emocionara.
“Es un coche nuevo, ¿cierto? Pues ver