En la Capital, en la Mansión del Emperador...
Era una lujosa sala de estar. Sobre la mesa había una vertiginosa variedad de delicias. Bebidas caras y alcohol también estaban disponibles.
El Emperador estaba sentado en el sofá. Con una brillante sonrisa en su rostro, levantó una copa de vino. “Brindo por ti, Bobby”.
Sentado frente al Emperador estaba un hombre de poco más de veinte años. Llevaba un traje completamente blanco y tenía una tez clara y una apariencia elegante. Su presencia era imp