La mujer parecía tener unos veinte años. Llevaba un uniforme militar y tenía el cabello corto. Irradiaba valentía y heroísmo.
“James”, se dirigió ella a él con dulzura mientras se acercaba
James estaba sentado en el sofá. Él la miró a ella, luego a Henry, y se rio. “No está mal. Tus esfuerzos han valido la pena. ¿Entonces, cuándo te casas?”.
El rostro de Henry se sonrojó. “Nosotros no…”.
En ese momento, sintió un pellizco. Rápidamente se corrigió a sí mismo, “Pronto. Sucederá pronto”.
“Jame