James sonrió y dijo: “Para nada”.
“¿Te llamó Thea? No volviste a casa anoche. Debe de estar muy preocupada. Deberías ir a verla”.
“Tranquila”, la consoló James. “No pienses demasiado las cosas”.
Tiara sabía que James había decidido quedarse con ella por sus heridas.
Creía que James debía extrañar mucho a Thea. No quería ponerle las cosas difíciles.
“James, escúchame…”, dijo Tiara en voz baja, “No hay necesidad de sentirse culpable. Estoy contenta mientras pueda permanecer a tu lado. Un