El Profesor C se dio la vuelta y salió de la habitación, mientras El Emperador, Scar y Tristan lo seguían de cerca.
Se dirigieron hacia el sótano.
Tardaron unos diez minutos en recorrer el sinuoso pasadizo subterráneo. Entonces, llegaron a un espacio vacío y desolado.
Había muchas jaulas de hierro, en las que había muchas criaturas atroces. Voluminosas y musculosas, las criaturas medían entre dos y tres metros de altura. Las venas se abultaban por todo su rostro, y sus expresiones eran mon