James no podía hacer fuerza, así que se sentó en la silla y descansó.
Cerró los ojos.
Recordó haber visto registros del Gu en los libros de medicina que había leído.
Un Gu era solo uno de los muchos insectos venenosos.
Hasta donde él sabía, criar un Gu era una tarea difícil. Había que capturar muchos insectos venenosos y hacer que se mataran entre ellos. El último insecto en pie sería entonces un Gu.
Además, los distintos Gus tenían efectos diferentes.
James no sabía qué tipo de Gu h