Todo había sucedido de repente.
Levi no tuvo tiempo de reaccionar.
Pensó que las veintiocho naciones no eran más que un señuelo. Por eso, cuando atacaron la Ciudad de las Llanuras del Sur, fue sorprendido con los pantalones abajo.
James no lo culpó por ello.
“Ya que no hay nada que podamos encontrar aquí, regresemos por ahora”.
James subió al jeep.
Henry y Levi lo siguieron.
Volvieron a Pueblo Lavanda,
Cuando llegaron, ya era mediodía.
Para evitar que las fuerzas aliadas de las