La mente de Thea estaba despejada después de todo lo que había vivido.
Quería a James. Él tenía un lugar en su corazón.
Recordó cómo James trató sus heridas. Recordó el meticuloso cuidado y atención de James hacia ella.
Sugirió que se ducharan juntos.
Quería que James fuera el primero.
James miró a Thea aturdido.
Entonces, él sonrió con picardía y preguntó: “¿Ah, sí? Será mejor que te lo pienses de nuevo. No te estoy obligando”.
“Si no quieres, que así sea”.
Thea se sonrojó y se