“¿Eh?”.
David, quien estaba sentado en el sofá sumido en sus pensamientos, saltó sorprendido. Su cuerpo estaba tenso y su frente brillaba con sudor.
Thea había querido preguntarle sobre los rumores en internet.
Al ver su extraña reacción, frunció el ceño y preguntó: “¿Qué te pasa? Has estado actuando raro estos últimos dos días”.
“N-No es nada”.
David se volvió a sentar rápidamente.
No fue capaz de reunir el coraje para hablar incluso después de dos días.
Estaba reacio a contarle a