“¡Detente ahí, Dragón Negro!”.
Willy presionó su arma contra Henry y disparó un tiro de advertencia. “Detente ahí o lo mato”, dijo con frialdad.
James estaba a unos diez metros de Willy.
Se detuvo en seco.
En ese momento, cientos de armas de fuego le apuntaron de inmediato.
“Jajaja…”.
Willy estalló en carcajadas.
“¿Y qué si eres el Dragón Negro? Al final, igualmente perdiste contra mí”.
James miró al Willy hombre con máscara y su rostro se tornó sombrío. “Ya me mostré. Déjalo ir”