James no tenía ni idea de lo que Gutierre estaba haciendo. Sólo podía intuir que Gutierre tramaba algo extraño. Su aura no estaba en ninguna parte y era omnipresente al mismo tiempo. Gutierre le hizo una señal a James para que empezara, y esta señal suya también se volvió ilusoria, llena del encanto del Camino.
"James, tu turno", abrió. Su voz era tan alta que resonaba en el vacío. Esta simple frase sonó tan fuerte que su cerebro empezó a dolerle.
"Esto es aterrador", James respiró hondo. Guti