Cuando James comprendió la situación, empezó a despejar su mente para que la bestia fantasma que se ocultaba en la oscuridad no tuviera la oportunidad de crear ilusiones.
Mientras continuaba caminando por el palacio, ya no entraba en ninguna ilusión. Pronto, encontró el lugar donde estaba la bestia fantasma.
Era una gran sala. En la sala, una chica encantadora estaba sentada.
Plaf, plaf, plaf.
La chica se puso de pie y aplaudió.
Las colas de su espalda habían desaparecido. Su aspecto no era