Pronto, sus heridas se recuperaron. Se puso de pie, estiró los músculos y miró en la dirección que tenía delante. En ese momento, había unos treinta alquimistas que se encontraban a menos de un kilómetro de la línea de meta.
James sabía que esos alquimistas debían de tener un as en la manga y que deberían ser capaces de llegar hasta el final. Si todo salía como esperaba, estos alquimistas competirían contra él en la ronda final. Quien saliera victorioso representaría al Reino Nebulosa para part