Toda esta charla sobre la calamidad era extremadamente difícil de creer.
Jackson no acababa de creérselo, y Delainey tampoco.
“Ahh”.
La Deidad Omnisciente suspiró.
El infierno estaba a punto de desatarse, y el caos caería sobre ellos.
No podía predecir qué ocurriría ni si la situación se descontrolaría.
El cielo se fue aclarando poco a poco.
La multitud en la cima del Paso del Monte Trueno aumentó.
Al amanecer, más de treinta personas aparecieron en la cima del Paso del Monte Trueno.
Lo