Comer solo era aburrido.
Por suerte, Daniel estaba aquí.
Más importante aún, James no tenía dinero y necesitaba que alguien pagara la cuenta.
“No, no me atrevería”. Daniel se congeló al instante. ¿Cómo iba a atreverse a comer con James?
James le frunció el ceño. “Te estoy dando una oportunidad única de invitarme a comer. Deberías sentirte honrado. Nadie más tendría la oportunidad de hacerlo”.
“Está bien, entonces”. Daniel asintió con la cabeza y rápidamente se bajó del jeep.
No llevaba el