“¿Se fue así como así?”.
La Líder de la Secta Celestial se fue, y también Thomas.
Solo quedaba James.
De pie en la cima del Monte Olimpo, que había quedado reducido a escombros, James observó su entorno. Se acarició la barbilla, sumido en sus pensamientos.
Sospechaba de la identidad del líder de la secta.
“Fragancia... Piel suave y tersa... Mujer... Espada malévola... ¿Thea?”.
Todas las pistas apuntaban a una persona: Thea Callahan.
Thea poseía la Espada Malévola. La vio blandir la