¡Uf!
Thea tomó una respiración profunda.
¡Era tan surrealista!
¡Todo esto era simplemente increíble!
Justo entonces, un Firarre se detuvo en la entrada.
Una mujer alta, hermosa y elegante con una camisa blanca y una falda lápiz negra se acercó.
Clic-clac, clic-clac...
Sus tacones repicaban contra el suelo, creando sonidos claros.
“Señorita Lawson”.
Todos los vendedores de la tienda fueron respetuosos cuando la mujer se acercó.
Incluso la encargada, Miranda, dijo respetuosamente: “Señor