El ataque del Archidemonio Antígono aterrizó de lleno en el pecho de Jacob, justo cuando estaba aturdido. Oyó un estruendo y salió volando antes de que pudiera reaccionar.
Salió despedido hacia atrás más de cien metros antes de estrellarse contra una enorme roca.
"¡Papá!". Graham no pudo evitar gritar al ver aquella escena. Quería comprobar el estado de Jacob, pero tenía las manos y las piernas atadas. Ni siquiera podía ponerse de pie.
En ese momento, Jacob se levantó lentamente, balanceándos