También era la misma maldición la que hacía imposible que Scitalis abandonara el abismo, razón por la cual había estado atrapado allí durante tanto tiempo. Él no era ningún extraño a los poderes mágicos.
Por eso, no pudo evitar sorprenderse al ver a Raquel cargada de magia.
En medio de su conmoción, Scitalis intentó detenerse, pero ya era demasiado tarde.
En un abrir y cerrar de ojos, el escudo protector chocó con la enorme figura de Scitalis en un estruendo ensordecedor que sacudió toda la c