Debra estaba a punto de desmayarse y podía perder el conocimiento en cualquier momento.
Chester sintió como si un cuchillo le atravesara el corazón al ver eso. No podía dejar de llorar. “Debra, déjame aquí. Si tienes alguna posibilidad de escapar, ¡será mejor que te vayas ya!”.
Debra era la querida mujer de Darryl. Chester no podía dejar que le pasara algo.
Sin embargo, parecía que ella no lo había escuchado. En su lugar, miró al Archidemonio Antígono con furia. Estaba extremadamente débil, p