"¡Ataquen!".
El pálido humo púrpura se esparció, pero a nadie le importó mientras gritaban y cargaban contra Darryl.
Sin embargo, antes de que pudieran llegar hasta él, sintieron que una oleada de vértigo se apoderaba de ellos mientras sus cabezas se mareaban y sus miradas se enrojecían.
"¡Me duele la cabeza!".
"Qué está pasando... ¿Por qué estoy tan mareado?".
"Yo... Yo también...".
En medio de la conmoción, Adán sintió que su cuerpo temblaba ante la horda de personas. Se agarró la cabeza