“No...”.
Ver la mirada furiosa de Ambrose asustó por completo a la sirvienta, que sacudió la cabeza con terror. “No hice nada. Solo es agua normal”.
Ambrose aún quería seguir preguntando, pero Veron se lo impidió.
Veron rugió en voz alta, incapaz de ocultar el desdén en su mirada: “¡Ambrose Darby! La hazaña está hecha y los resultados están claros. Ya no puedes seguir negándolo. ¿Dijiste que la coincidencia de sangre no cuadraría? Bueno, echa un vistazo a esto”.
Veron sacó los papeles del ho