"¡Ahhhh!".
"¡Ahhh, mi nariz!".
"¡Ayuda!".
El enjambre de abejas era como una niebla oscura que envolvía a Ronny y a los demás. Algunos de ellos sufrieron por las picaduras de abeja en ese momento y comenzaron a aullar de dolor.
Todos, incluyendo a Sheniqua y a los curiosos que estaban cerca, no pudieron evitar soltar un grito ahogado. Se asustaron especialmente al escuchar los gritos de Ronny y los demás.
'¡Dios mío! Son muchas abejas salvajes. ¿Morirán por culpa de las abejas?'.
Algunos q