Numerosas llamas rojas decoraban las paredes de piedra. Las llamas parecían estar vivas, saltando e iluminando la cueva.
‘Maldita sea. ¿Qué es este lugar?’.
¡Paf!
Justo cuando Darryl reflexionaba para sus adentros, oyó un ligero golpe que sonaba como si alguien hubiera aterrizado en el suelo detrás de él. Al mismo tiempo, una tenue fragancia lo envolvió.
¿Quién había desobedecido sus órdenes y había bajado?
Darryl frunció el ceño y se volteó para ver quién era. Entonces, se detuvo en seco c