Todos tenían una expresión seria, sintiéndose furiosos y frustrados, en especial los discípulos de las Seis Sectas. Todos ellos tenían una expresión de extremo desagrado en sus rostros.
¡Había al menos un centenar de ellos, no obstante, ninguno pudo atrapar a ese bastardo! Si los rumores salieran a la luz, ¿cómo serían ellos vistos por la gente y su reputación?
Mientras intercambiaban miradas, la Madre Abadesa Serendipia se puso de pie y miró a la multitud: “Muy bien, aunque no hayamos logra