Yolanda estaba hambrienta y cuando olió el aroma de la carne, sus ojos se iluminaron. "¡Qué bien huele!".
Se veía adorable con los ojos pegados a la pierna de ciervo asada en la mano de Darryl.
Darryl soltó una carcajada al ver su cara. Luego, le pasó la pierna y le dijo: "Pruébala. Hace mucho tiempo que no asaba carne en la naturaleza".
Yolanda se rio mientras tomaba la pata de ciervo asada y la mordía. La carne estaba tierna y deliciosa.
"¡Huele y sabe muy bien! Dart, ¡eres increíble! ¡Pue