Al mismo tiempo, Darryl se sorprendió por completo cuando sintió la fuerza de la persona al otro lado del mantel.
Era tan grande e insondable que no podía percibir los límites.
El hombre afuera todavía estaba devorando la comida, probándola y disfrutándola.
“Este pastel sabe muy bien!”.
“Mmm... el vino huele delicioso”.
Las exclamaciones se sucedían una tras otra y Darryl estaba un poco abrumado, pero curioso a la vez. Él pensó: ‘¿Quién diablos es este tipo? Es tan poderoso, ¿pero viene al