En ese momento, los ojos de Garuda estaban fijos en Darryl y su tono estaba lleno de sombría frialdad. “Así que… nos encontramos de nuevo”.
Darryl se mostró indiferente al resentimiento que había en los ojos de Garuda. Simplemente se rio entre dientes y no respondió.
La mirada de Garuda se posó en Fénix Colori y el Pavo Real Lilibet. Con una profunda burla en su tono, dijo: “¡Tch, tch! No esperaba que ustedes dos, que siempre le han sido leales a la Reina Gorrión Rojo, ¡se refugiaran con el e