Garuda le echó un vistazo a la Reina Gorrión Rojo antes de irse; había frustración en sus ojos. ‘¡Mald*ta sea! ¡Estuve tan cerca! ¡Ah! Pero será demasiado tarde para mí si no me voy ahora’.
Sus hombres también entraron en pánico y rápidamente desaparecieron en la oscuridad junto con Garuda.
La Reina Gorrión Rojo dejó escapar un suspiro de alivio cuando vio que se habían ido. Al mismo tiempo, miró atentamente en la dirección contraria y sintió que la amargura envolvía su corazón. Parecía que el