“¡Te callas!”, gritó Rosalinda enojada. Miró a la Señora Pandora y dijo: “A juzgar por la forma en que sigues rogando por su vida, ustedes dos deben ser más que amigos. Dinos ahora, ¿qué es más importante, nuestra Maestra de Secta o ese hombre?”.
“Yo…”. El rostro de la Señora Pandora se puso rojo como una remolacha. Ella se quedó sin palabras.
Alison miró a la Señora Pandora en silencio antes de decir: “Es cierto, has obtenido grandes méritos al robar la Escritura del Jade Sagrado. Pero no olv