Cynthia ya no era una orácula de los Nueve Oráculos Santos sin su Poder Naciente y ya no podría regresar a la Región Divina.
¡Sus lágrimas fluían incesantemente mientras se desesperaba!
Tara-tara…
Escuchó unos pasos, y luego, una figura esbelta corrió hacia ella. Se trataba de una mujer hermosa.
La mujer tenía aproximadamente la misma edad que Cynthia y vestía un vestido de color blanquecino. Parecía estar flotando en el aire como una inmortal.
Ella era una de los Nueve Oráculos Santos