Después de unas cuantas rondas de bebidas y comida, la cena estaba a punto de terminar. Aurora y Eira salieron del palacio.
Ambrose las acompañó hasta la entrada del palacio antes de detenerse y despedirse de Eira con un gesto. "¡Eira, búscame en el palacio cuando tengas tiempo en el futuro!".
"¡Muy bien, Hermano Ambrose!", respondió Eira, sonriendo. Aunque su compromiso no tuvo éxito, sus emociones no se vieron afectadas.
Era casi medianoche, pero la calle principal de la Ciudad Real seguía