LOS RECUERDOS REGRESAN
El frío acero de la aguja rozó la piel de su cuello, enviando un escalofrío agudo y eléctrico directamente por su columna vertebral.
"Sujétala bien", ordenó Elara, con su voz cortando el aire húmedo del almacén con un filo quebradizo y peligroso. "Si parpadea, la aguja se romperá en su garganta. Quiero esto limpio."
La detective Vance dio un paso al frente, con sus pesadas botas resonando contra el hormigón. Estrelló sus anchas manos sobre los hombros de Elena, inmoviliza