James, llevó a Rocío a un pintoresco restaurante que quedaba cerca de la compañía, la asistente accedió por qué quería zafarse del insistente Jay, no le quedaban no pocas ganas de hablar con él, le molestaba que se quisiera acercar a ella como si lo de su traición jamás hubiese pasado
El Joven CEO y su hermosa asistente tomaron asiento, James no se podía contener más
— Dime, Rocío, ¿soy yo el hombre del que te has enamorado? se honesta y respóndeme desde el corazón — James, pedía una respuesta