Dentro de la sala urgencias Isabella, se tomaba con fuerza del barandal de su camilla, para resistir la contracción que le estaba llegando, el médico ya la había revisado, tenía una dilatación de 6 cm, el bebé iba bajando rápido, pero le estaba doliendo peor que si la estuvieran torturando
Los gritos de la embarazada se escuchaban a la distancia, pronto Valentino, entró cubierto de ropa esterilizada a acompañar a su amada Isabella en el parto de su bebé
El nervioso empresario le tomó la mano, d