Mundo de ficçãoIniciar sessãoQuería asesinar a Alex. Si hubiera un código penal para compradores compulsivos y dominadores tercos, él estaría en el corredor de la muerte. Estaba exhausta, sintiendo el peso de un día entero de centro comercial —una actividad que siempre detesté y que, bajo la dirección de un huracán llamado Alex, se convirtió en una maratón de resistencia física y mental.







