CASSAIN
—"Ni se te ocurra, Alexander".
Me apoyo contra la pared del pasillo por un momento, simplemente escuchando sus discusiones, y sonrío.
—Estás exagerando —dice Alexander.
—¡No estoy exagerando! —espeta Evelessa—. ¡Tres chicas están muertas!
Se me tensa la mandíbula. Entro en la sala de estar. Evelessa camina de un lado a otro como una tormenta atrapada en forma humana. Su cabello oscuro se balancea salvajemente sobre sus hombros y sus ojos arden de furia.
Alexander descansa en el sofá com