LO PROHIBIDO
Vuelvo a oler su aroma y casi pierdo el equilibrio; la conocía a ella antes de conocer lo que se sentía al caer.
En aquel entonces, mi nombre no se pronunciaba en susurros bajo el mar, sino que era cantado por coros que hacían estremecer los cielos.
No me llamaban Rey del Mar entonces.
Yo era **Miguel**.
Un ángel de la Tercera Luz.
No estábamos destinados a amar de la forma en que aman los mortales; estábamos destinados a servir al Creador, fuimos construidos para la devoción, nue