LIRA
—Siento mucho llegar tarde.
Después de lidiar con Thalrion y su estúpida orden, estoy completamente irritada. Me siento en la parte trasera del coche, con una pierna cruzada sobre la otra, observando cómo la ciudad se desdibuja a través del cristal tintado.
Los humanos se mueven como si nada hubiera cambiado. Como si algo antiguo no acabara de intentar reclutarme para una guerra que arrasará con todo lo que conocen. Ignorancia. Debe de ser... pacífica.
—¿Vas a decírselo?
La voz de Aristóte