Ricardo no sabía por qué su abuela le hizo esa pregunta y se quedó mudo un rato.
La abuela Vargas dijo tranquilamente: —Acabo de tener una videollamada con Magnolia. Sigue haciendo horas extras en el estudio, ¿por qué no vas a recogerla?
—Iré más tarde. —respondió Ricardo.
—Ve ahora. Podrán comer fuera.
—Abuela, quería preguntarte cómo estás.
—Estoy bien, si tú y Magnolia hubieran tenido un hijo, habría podido estar mejor. Date prisa, ve a recoger a Magnolia. No hables tanto, ¡estoy harta d