Magnolia le lanzó una mirada incrédula, ¿no comprendió su rechazo? Él solía odiar cuando la abuela Vargas los ponía a hacer algo juntos.
Pero Ricardo se lo había prometido, y ella no podía hacer nada más.
Magnolia solo pudo ponerse en pie, —pues, nos vamos ya, abuela.
—Anda, y acuérdate de hacerme fotos cuando hayas elegido algo. Si pudiera andar, me encantaría ir de compras con ustedes y elegir yo misma las cosas de los niños.
Dijo Ricardo ligeramente, —Abuela, después de que te recuperes, habr