La voz apesadumbrada de Magdalena llegó a oídos de Magnolia, que sintió que era irreal lo que pasó.
Después de un largo rato, el hombre se detuvo y bajó la vista ante su mirada congelada, una risa baja salió de su pecho, —¡Creo que es una mejor explicación!
Magnolia se calló.
Miró los rasgos apuestos que tenía cerca y apretó los dientes con rabia, levantando su mano para golpear hacia él.
Pero el hombre le agarró la muñeca, con la palma caliente.
La metió en sus brazos, le cogió la barbilla y mu