Magnolia tampoco esperaba encontrarse con Rodrigo en el banco, hizo una pausa, —Algo personal. ¿Y qué haces en el banco?
—Bueno, algo personal.
La expresión de Rodrigo era un poco antinatural, y no dijo a qué había venido.
Sin embargo, no tardó en aparecer un empleado trajeado, —¿Vienen los dos por asuntos de préstamos?
Rodrigo pareció avergonzado y contestó, —sí.
El empleado miró a Rodrigo con expresión profesional, —Vaya a sentarse allí y espere. Y tú, señorita, ¿en qué puedo ayudarte?
Magnoli