El presidente se sorprendió un poco al oír ceder a los dos ancianos, pero respondió inmediatamente, —podrían decirme las condiciones, haré todo lo posible por hacerlo.
Si estos dos accedían a aceptar la presencia de Fernando, sería un regalo para él, y le ahorraría muchos esfuerzos, y no tendría que preocuparse de ser explotado por sus oponentes en el futuro.
Rosalía, que estaba a su lado, tenía un mal presentimiento sobre qué clase de oferta iban a hacer estos dos viejos.
La anciana miró a Rosa