Pero al final le pareció un tatuaje bastante corriente, que era muy popular en los tobillos en aquella época.
No vio bien la cara del asesino, solo un tatuaje, que no constituía una prueba directa.
Rosalía, ahora que tenía al presidente como respaldo, tampoco lo admitiría fácilmente.
Ricardo dijo fríamente, —Enviaré a mi gente para averiguar quién exactamente tenía tatuajes de mariposas en los tobillos en la familia Vargas.
Magnolia miró a Ricardo un poco sorprendida, —¿te hace falta investigar?