Magnolia sintió la intención asesina revelada bajo los ojos de su hermano mayor, y apresuradamente tiró de la mano de su hermano mayor: «¡no seas impulsivo!»
Sabía que su hermano mayor siempre había sido bueno con ella.
Cualquier problema le pasaba a ella, su hermano mayor estaría primero de su lado.
—No necesito tu ayuda, puedo resolverlo por mi cuenta, es mejor que me dejes hacer este tipo de cosas pequeñas por mí misma, y tú, vas a por Amarilanda.
Javier suspiró al ver lo testaruda que era, —