73.
El corazón de Cirice da un vuelco y se siente con la responsabilidad de reconocerlo.
—Lo siento, pero no sé quién eres y ni de qué hablas… —Confundida y sintiendo el peligro cerca, Cirice busca con la mirada algo con lo cual defenderse.
—Yo sé que sí, no me puedes haber olvidado tan fácil… Podría mostrarte mi forma real, pero lamento que sería algo desagradable fuera del agua… Tal vez si te digo mi verdadero nombre entonces me puedas recordar, princesa Cirice. —Hace una ligera reverencia y de n